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Principal promotor del parto natural critica participación de hombres en nacimientos.

Parto natural en el agua

Michel Odent, creador del parto en el agua, dice que padres sólo aumentan la ansiedad en mujeres, lo que dificulta el alumbramiento.

En la década de los 60 revolucionó al mundo con los partos en el agua. Desde entonces, Michel Odent (71), obstetra e investigador francés, se ha dedicado a promover un parto en el que la única participante sea la mujer embarazada, con la menor tecnología posible y casi sin intervención de terceros. Es la "mamiferación" del parto, dice.

Durante su participación en el IV Congreso Internacional de Matronas y Matrones "Parto Humanizado", que se realizó hace unos días en Santiago, Odent expuso sus principales ideas respecto de lo que debiera ser un parto natural humanizado.

En su último libro, El nacimiento en la era del plástico, lanzado en mayo de este año, Odent dice que la medicina ha sido invadida por el plástico. Según el médico francés, el plástico ayudó a la creación de nuevos conceptos médicos, como unidades de cuidado intensivo, y nuevas disciplinas, como la neonatología. Todo esto viene a reforzar la "industrialización del parto", un concepto con el que este especialista no está de acuerdo.

Según él, las mujeres están perdiendo su capacidad de dar a luz. Son muy pocas las que pueden parir en forma natural, sin necesitar anestesia, medicamentos o alguna ayuda médico-científica. Qué decir del aumento de las cesáreas y de la nueva tendencia de incluir a los padres en la sala de parto. Dos cosas que Odent critica. Es que para el experto, todo tiene que ver con el entorno que rodea a la mujer y en el que ella debe parir. Hoy, eso está lleno de salas clínicas con mucha luz y demasiadas personas interviniendo en un acto que debe ser íntimo, lo que repercute en un parto poco humanizado.

Para salir de este "abismo", como él lo califica, es necesario retomar todos los conocimientos de fisiología e intentar seguir las siguientes recomendaciones.

Cerebro arcaico

Según Odent, cuando una mujer está pariendo, vuelve a sus orígenes de mamífero. En ese momento, en ella prima el cerebro arcaico. De hecho, las hormonas del amor, como se conocen a la oxitocina, endorfinas y prolactina, son clave en el parto y son segregadas por las estructuras más primitivas del cerebro: el hipotálamo y la glándula pituitaria.

A su juicio, es necesario evitar cualquier estímulo que saque a las mujeres de esta conexión con su cerebro primitivo, y el lenguaje es uno de ellos. "Cada vez que le hablan a la mujer de 'centímetros de dilatación', la obligan a conectarse con la zona del neocórtex, que es el lugar en el que se genera el lenguaje racional. Lo mismo ocurre con la luz". En espacios con mucha luz, dice Odent, se estimula el neocórtex. "Durante la noche, en ausencia de luz, se segrega melatonina, una hormona que también es clave en el parto" y que también ayuda a la inactividad de la parte del cerebro más evolucionada.

Cascada de hormonas

La oxitocina es una hormona producida por el hipotálamo. También conocida como hormona del amor, es también la encargada de la dilatación del cuello uterino y del apego que la mujer desarrolla con su hijo. En la actualidad, dice Odent, la mayoría de los especialistas que atienden los partos recurren a las hormonas sintéticas para ayudar a la dilatación, sin dejar que esta y otras hormonas sean segregadas en forma natural. Esta es posiblemente una razón que explicaría el aumento de las depresiones posparto que hoy se ven en las consultas. "Es como si las hormonas del amor se hubieran vuelto inútiles".

Protección, no intervención

Al igual que otras hembras mamíferas que viven en comunidad, cuando las mujeres están por dar a luz, requieren intimidad. Pero los partos modernos convierten esta situación en un evento en el que participan médicos, matrona y el papá del bebé, incluyendo su cámara de fotos o video, dice.

¿Cuáles son las necesidades básicas de una mujer en parto? Odent es claro: una pieza cálida e íntima. Personas que puedan protegerla y asistirla, pero que intervengan sólo si es necesario. Que la observen sin intimidarla, para no inhibir a su cerebro arcaico y, así, éste pueda segregar todas las hormonas que son necesarias para un buen alumbramiento.

No a la adrenalina

Y en ese contexto, lo que claramente no necesita, explica Odent, es adrenalina. Por lo mismo, el experto no comparte la nueva tendencia de que los hombres participen del parto, pues la mayoría de las veces sólo generan un mayor nivel de ansiedad y adrenalina en la mujer que está pariendo, lo que inhibe su proceso natural. Ello, porque sólo actúan como observadores, no como apoyo. "Es igual a lo que le pasa a una hembra de otra especie que está pariendo y se siente amenazada por otro animal que la observa", dice Odent. Hasta la mitad del siglo XX, recuerda el experto francés, el parto era un tema de mujeres. Había una partera que hacía las veces de madre que ayudaba a dar a luz y que intervenía lo justo y necesario. "La mujer requiere personas que no la intimiden, personas de confianza, que la hagan sentir segura, pero no observada", concluye.

Fuente: www.latercera.com


Principal promotor del parto natural critica participación de hombres en nacimientos por Cecilia Yañezs- 11 de octubre 2011
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